Historia y Orígenes del Carlino

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Como en casi todas las razas, el origen de esta también es discutido. Unos dicen que desciende de los perros Pei, en el extremo oriente, muy apreciados por los emperadores chinos. Y que su difusión en el continente europeo es gracias a los comerciantes holandeses. Otros dicen que es originario de Holanda y que William de Orange llevo consigo algunos a Gran Bretaña cuando ascendió al trono en 1689. Lo cierto es que tiene un impresionante parecido con el pekinés de pelo raso.

Lo cierto es que el Carlino se extendió a lo largo del siglo XVII desde los Países Bajos e Inglaterra a gran número de cortes europeas. En una época donde predominaba entre la aristocracia los bichones y los caniches, se impuso el carlino convirtiéndose en un detalle de snobismo. Toda señora de la alta sociedad que se preciara, deseaba tener un carlino.
Sobre finales del siglo XIX, su popularidad decayó y fue desplazado por lo pekineses y otras razas pequeñas. En los 70, gracias a los duques de Windsor, se pusieron de moda otra vez y su fama se mantiene hasta hoy en día.